dimecres, 26 de febrer del 2014

Por qué más competencia es imprescindible para crear empleo

Desde hace tiempo la Comisión Nacional de la Competencia (CNC) viene insistiendo en las virtudes de introducir mayor competencia en nuestra economía. Seguimos haciendo ver a las empresas y a las Administraciones Públicas las ventajas en función de eficiencia, crecimiento del PIB y aumento del bienestar de los consumidores.
En esta ocasión me gustaría hacer hincapié en un punto que pasa muchas veces desapercibido y que considero, sin embargo, de la máxima importancia en este momento: el de las relaciones entre empleo y competencia. Porque ¿es bueno o es malo para el empleo que haya más o menos competencia en un determinado sector o en el conjunto de nuestra economía? La introducción de más competencia ¿crea o destruye empleo? ¿Tiene consecuencias la competencia para el tipo de empleo de un determinado sector o país (más precarizado y con salarios más bajos o, por el contrario, con salarios más altos y de más calidad)?
Desde un modo muy intuitivo es fácil comprender cómo la eliminación de las restricciones innecesarias a la competencia permite la entrada de nuevas empresas y, por lo tanto, genera nuevos empleos. Pensemos por ejemplo en la desatinada normativa que regula el comercio minorista en nuestro país: estamos ante un sector dinámico e innovador, dispuesto a ofrecer nuevos servicios y nuevos formatos a un consumidor que estaría dispuesto a pagar por ellos; existe demanda y existe oferta, pues. Y, sin embargo, la normativa estatal, autonómica e incluso municipal se empeña en restringir el mercado impidiendo las aperturas en festivos, limitando los horarios de apertura e inmiscuyéndose directa o indirectamente en las decisiones empresariales sobre el tamaño de los establecimientos. ¿El resultado? Muchos menos empleos de los que se podrían crear en ausencia de restricciones y empleos de peor calidad de la que sería de otro modo posible.

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